¿Qué orden se debe seguir para bañar a un paciente encamado?

Hemos visto en el pasado cuáles son los materiales necesarios y cómo se debe afrontar el aseo de una persona que se encuentra encamada. Ahora profundizaremos en el orden que se debe seguir para el aseo y recordaremos el protocolo que hay que cumplir al finalizar la tarea.

encamado

  • Se iniciará el aseo en el siguiente orden:
  • Cara y cuello:
    • Se pondrá una toalla debajo de la cabeza del paciente.
    • Se humedecerá la manopla con agua y se evitará usar jabón, salvo que el paciente lo pida. Se puede animar al paciente para que él mismo se asee la cara, si fuera posible, y se le dará la manopla escurrida para no mojar la cama.
    • Se secará con la toalla dando pequeños toques suavemente.
    • A continuación, se lavará el cuello y las orejas, para lo que sí se usará jabón.
    • Para lavar los ojos se utilizarán gasas (torundas) previamente humedecidas con suero fisiológico, desde el ángulo interno al externo del ojo. Las gasas usadas se irán depositando en una riñonera o bandeja.
    • El conducto auditivo se lavará con un algodón.
    • Igualmente se limpiarán las fosas nasales de aquellas personas que no pueden sonarse por sí solas, ya sea de los pacientes inconscientes y de los pacientes sometidos a oxigenoterapia.

 

  • Brazos, antebrazos y manos:
    • Se coloca una toalla extendida bajo el brazo que se va a lavar, dejando al descubierto sólo esa parte del cuerpo.
    • Se coge el brazo por la muñeca y se enjabona desde el hombro hasta esta última, incluida la axila.
    • Se aclara y se seca por presión.
    • Una vez el brazo esté seco, se mete la mano en la palangana y se enjabona el dorso y la palma, así como cada uno de los dedos cepillando las uñas; se aclara y se seca haciendo hincapié en los espacios interdigitales.
    • Se retirará la toalla que hay debajo del brazo y se cubrirá con la toalla que cubre el cuerpo. Se procederá igual para el otro brazo. Se cambiará el agua cuantas veces sea necesario, bien sea por suciedad, porque esté demasiado jabonosa o porque se enfríe.

 

  • Tórax y abdomen:
    • Se dejará al descubierto el tórax, hay que enjabonar con movimientos circulares, y aclarar y secar por presión.
    • Si se está lavando a una mujer se debe incidir en secar muy bien la piel situada bajo los pechos, ya que en las zonas con pliegues y húmedas crecen fácilmente los gérmenes que irritan la piel.
    • Una vez se haya secado el tórax se cubrirá con una toalla y se descubrirá el abdomen, para que éste sea enjabonado, aclarado y secado por presión.
    • Finalmente se cubrirá el tórax y el abdomen.

 

  • Piernas y pies:
    • Se colocará una toalla extendida bajo la pierna que se va a lavar. Después se descubre la pierna, sujetándola desde el tobillo; se enjabona, se aclara y se seca por presión, desde el muslo hasta el tobillo, sin olvidar las ingles.
    • Se flexiona la pierna, si el enfermo puede, y se mete el pie en la palangana y se enjabona; se cepillan las uñas y se aclara; se secará muy bien el pie incidiendo en los espacios interdigitales.
    • Se retira la toalla y se procede igual con la otra pierna.
    • Se cambiará el agua cuantas veces sea necesario, bien sea por suciedad, porque esté demasiado jabonosa o porque se enfríe.

 

  • Espalda y glúteos:
    • Se colocará al paciente en posición decúbito lateral, dejando al descubierto la espalda hasta la cintura.
    • Se comienza enjabonando la nuca, los hombros y la espalda, realizando el enjabonado con movimientos circulares, y luego se aclara y se seca por presión.
    • Se cubrirá la parte del cuerpo que se ha lavado y se descubrirá desde la cintura hasta los glúteos, procediendo a su aseo.
    • Se debe aprovechar este momento para evaluar el estado de la piel y realizar un masaje que active la circulación sanguínea en esa zona que es especialmente propensa a la aparición de las úlceras por presión.

 

  • Genitales:
    • Se pone al enfermo en posición decúbito supino.
    • Hay que comprobar que la cama está protegida con un empapador de celulosa y se colocará la cuña bajo la pelvis.
    • Se le pide al paciente que eleve los glúteos mientras se apoya en los talones con las piernas flexionadas.
    • Si el paciente no puede colaborar, se le pondrá la cuña con la ayuda de otro profesional.
    • Se puede preguntar al paciente si quiere él mismo asearse los genitales; si es así, se le colocará todo el equipo a su alcance y se le explicará el procedimiento que debe seguir.
    • Siempre hay que lavar esa parte en sentido descendente, desde los genitales hacia el ano, evitando de esta forma la contaminación de los genitales con microorganismos de la región anal.

 

  • Una vez que se ha finalizado el aseo, se ayudará al paciente a ponerse la ropa interior y el camisón o el pijama.
  • Se peinará al paciente si no puede hacerlo por sí solo, se le pondrá colonia si quiere y, si es necesario, se le cortarán las uñas y se limarán.
  • Se cambiará la ropa de la cama o se arreglará, según sea necesario, dejando al paciente acomodado, con las barandillas en ambos lados de la cama elevadas y con el timbre a su alcance.
  • Se recoge el equipo, se retira y se coloca en su sitio.
  • El profesional se quita los guantes y se lava las manos.
  • Se anotará en el registro cualquier tipo de anomalía que se aprecie durante el baño y se le comunicará al enfermero, como por ejemplo rojeces en la piel, erupciones, disnea, extremidades débiles, etc.