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Cómo hablarle a alguien que a veces no recuerda ni su nombre

La comunicación con una persona que padece Alzheimer no es fácil. A medida que avanza la enfermedad su lenguaje y memoria se verán cada vez más afectados. Por eso, es importante seguir una serie de pautas para comunicarnos con ellos. Desde masquemayores.com te ofrecemos unas técnicas básicas para hacerlo y qué responder cuando el dependiente te dice que quiere llamar a su padre y hace 20 años que se murió.

Pautas básicas para dirigirse a la persona con Alzheimer:

  • Establece contacto visual.
  • Habla en positivo, transmite calma, sonríe y sé cariñoso.
  • Usa frases cortas, directas y sencillas.
  • Vocaliza y usa un volumen de voz adecuada (en función de si tiene problemas de sordera o no).
  • Repite su nombre.
  • Si el dependiente usa una palabra errónea, repite el mensaje con la palabra que entendemos que es y pregúntale si era eso lo que quería.
  • Si se traba en mitad de una frase espera y dale tiempo para que termine. Si no consigue finalizar es mejor cambiar de tema.
  • Si quiere un objeto del que no recuerda el nombre, pídele que lo señale con el dedo.
  • Formula preguntas directas y cerradas, cuya contestación sea sí/no. Por ejemplo, si está inquieto, en vez de preguntarle: “¿qué te pasa?”, es mejor optar por: “¿Quieres ir al baño?” o “¿tienes hambre?”.

¿Qué debes evitar?

  • No le hables en tono infantil.
  • No discutas o grites en su presencia.
  • No le corrijas sistemáticamente. Se sentirá evaluado y optará por quedarse callado.
  • Evita discusiones sobre la realidad: En vez de decirle “no puedes llamar a tu padre porque murió hace 20 años” mejor optar por frases tipo “ahora no puedes llamar, yo estoy aquí contigo y te voy a ayudar a encender la televisión”.
  • Evita expresiones del tipo: “¿te acuerdas de…?” o ¡mira quién ha venido a verte!”.

Desde masquemayores.com te recordamos que la comunicación no verbal es fundamental en enfermos con Alzheimer. Por eso, los gestos y las muestras de cariño (cogerle le mano, darle un beso o acariciarle la espalda) pueden ser los mejores aliados para poder comunicarse. La comunicación es algo más que las palabras.

Indira Ghandi

8 Mujeres que cambiaron el mundo con más de 65 años

Son mujeres e hicieron historia… con más de 65 años!!! En el Día de la Mujer te presentamos a algunas de las féminas que contribuyeron a cambiar el mundo. Para ellas la edad no fue ningún impedimento ¿Tienes alguna candidata más? 

1. Indira Gandhi: Fue primera ministra de la India en dos etapas diferentes. Dirigió su país hasta los 67 años, cuando fue asesinada.

2.  Gertrude B. Elion: Bioquímica y farmacóloga estadounidense que desarrolló medicamentos que hicieron posibles los trasplantes de órganos. Recibió el Premio Nobel de Medicina con 70 años.

3.  Dolores Ibárruri, la “Pasionaria”: Histórica dirigente del Partido Comunista de España. Fue diputada en el Parlamento español con 82 años.

4. Golda Meir: En 1969, con 71 años, fue la primera mujer nombrada primer ministro de Israel.


5. Margaret Thatcher: Primera ministra del Reino Unido desde 1979 a 1990. Ganó tres elecciones consecutivas.

6. Teresa de Calcuta: Religiosa albanesa que dedicó su vida al cuidado de los más pobres de la India. Recibió el Premio Nobel de la Paz con 69 años.

7. Coco Chanel: Modista francesa que revolucionó el mundo de la moda. La Segunda Guerra Mundial le obligó a cerrar sus negocios, pero volvió a reabrirlos con 71 años.

8. Josefina Castellví: Fue la primera mujer que dirigió una base científica en la Antártida. Esta barcelonesa regresó hace unos meses a la Antártida, con 78 años, para grabar un documental sobre sus hazañas.

huerto como terapia para mayores

El huerto como terapia para personas mayores

Mantener un pequeño huerto es una actividad más que recomendable para los centros de día y residencias de mayores. Se trata de una alternativa lúdica que mejora el estado físico, psíquico, cognitivo y social de los usuarios. La hortoterapia, es decir, el uso de la horticultura con fines terapéuticos, tiene muchos efectos positivos:

  • Responsabilidad: Aumenta la autoestima y la autonomía.
  • Reduce el estrés y la depresión: No sólo por realizar una actividad física, sino también por el contacto directo con la naturaleza.
  • Fomenta las relaciones sociales: Aquellas personas que vivieron en zonas rurales (en la niñez o etapa adulta) pueden asesorar a otros usuarios que nunca habían tenido un contacto directo con la agricultura.
  • Fortalece la memoria: El tener que estar pendiente de si crecen o no los productos, cuándo hay que plantarlos, regarlos… es un ejercicio de memoria muy bueno. Los que tuvieron un contacto directo con el campo en otras etapas de su vida harán el esfuerzo de recordar cómo hacían ellos esas tareas y algunos trucos para conseguir mejorar las cosechas.
  • Fomentan una alimentación saludable: Siempre apetece más comerse las judías o tomates que ha cultivado uno mismo.

Si no disponemos de espacios exteriores se puede compensar esa limitación espacial con jardineras o maceteros y colocarlos en salones y pasillos (siempre respetando las normas de seguridad).

Desde masquemayores.com te animamos a usar la hortoterapia como una actividad más para mantener a los mayores activos, fomentar su autonomía y, al mismo tiempo, su calidad de vida.

Botiquín para personas mayores

Botiquín en orden: una ayuda extra en caso de urgencias

Aspirinas perdidas en cajones de la cocina, vendas en medio de la ropa, pomadas que uno descubre que están caducadas cuando las necesita… La presencia de medicamentos en las viviendas es tan habitual como el desorden en el que suelen estar. Desde masquemayores.com te ofrecemos unos consejos básicos para tener un botiquín en orden.  

El objetivo fundamental de un botiquín casero es contener los medicamentos y utensilios indispensables para brindar los primeros auxilios en caso de una urgencia, así como tratar dolencias comunes. Para estar bien preparado debe incluir lo siguiente:

  • Material de cura: Es básico. Se usa para controlar hemorragias, limpiar heridas, cubrir quemaduras. Hay que contar con:
    • Gasas
    • Compresas
    • Vendas
    • Esparadrapo
    • Algodón
    • Tiritas de diferentes tamaños
  • Antisépticos: Sirven para prevenir infecciones cuando se produce una lesión. Existen diferentes opciones en el mercado:
    • Yodopovidona
    • Chorhexidina
    • Alcohol
    • Suero fisiológico
    • Jabón
    • Agua oxigenada
  • Medicamentos
    • Analgésicos: paracetamol, ibuprofeno, ácido acetil salicílico…
    • Sobres de suero oral
    • Antihistamínicos
    • Pomada para las quemaduras
    • Crema para picaduras e inflamaciones locales
    • Antidiarreicos
    • Antiespasmódicos

También es importante completar el botiquín con utensilios como tijeras, pinzas, termómetro y guantes estériles.

Consejos útiles:

  • En los domicilios el botiquín debe estar en un sitio seguro.
  • Es importante no colocarlo ni en el baño ni en la cocina. No es conveniente ni los sitios muy secos ni los muy húmedos, y siempre deben estar lejos de una fuente de calor.
  • Haz  una lista del contenido y pégala a la tapa del botiquín.
  • El botiquín debe revisarse periódicamente para reponer lo que falte o los productos en mal estado o caducados.
  • Después de utilizar el material del botiquín, como tijeras, deben lavarse adecuadamente y desinfectarse.

Un botiquín en condiciones ayuda a solventar con más eficacia y rapidez una urgencia. Desde masquemayores.com te recomendamos que dediques unos minutos a organizar y ordenar el de tu domicilio (o en el que trabajas). Te ahorrará muchos sustos cuando lo necesites.

Terapia del duelo

El duelo: cómo ayudar a quien pierde a un ser querido

Perder a un ser querido es un proceso muy doloroso que, en el caso de las personas mayores, puede complicarse y acabar en una depresión o enfermedad. Hay que tener en cuenta que los mayores suelen sufrir varias pérdidas en un período de tiempo corto; a veces se trata de amigos o vecinos, otras del marido o la esposa; a veces los hermanos… Algunos meses coincide la muerte de varios de ellos, por lo que el mayor no tiene tiempo a recuperarse y puede experimentar la angustia de sentir que su muerte también está cerca.

¿Cómo puedo ayudar a un mayor con su dolor?

La persona que esté en contacto directo con él, como el auxiliar de ayuda a domicilio, debe observar las fases y cambios y actuar cuando la situación se agrava, por ejemplo, ante la pérdida importante de peso, dificultades para dormir, cansancio físico extremo, temblores, negarse a salir de casa cuando antes sí lo hacía…. Es muy importante que sigas una serie de pautas:

  • Hablar de la pérdida: Deja que se exprese y comparta sus sentimientos y recuerdos; le será muy positivo. Seguro que le reconforta enseñarte fotos u objetos del fallecido.
  • Empatizar: Ponte en el lugar del mayor. ¿Cómo te sentirías si fallece tu marido o una hermana? Esto te ayudará a entender por lo que está pasando la persona a la que cuidas.
  • Dar tiempo: Las personas necesitan vivir el duelo: llorar, desahogarse; no es cuestión de olvidar en una semana. Tienen que asimilar su nueva situación para poder continuar con su vida.
  • Respetar sus creencias: El luto sigue muy enraizado en muchas personas. Por eso, puede resultarle gratificante vestirse de negro o acudir a misa.

Desde masquemayores.com te recordamos que la muerte es un proceso que forma parte de la propia vida. Cuando se trata de un ser querido, hablar de la pérdida y compartir los recuerdos suelen ser la mejor vía para superar su ausencia.

Hogar seguro para personas mayores

Cómo conseguir un hogar seguro para los mayores

La vivienda habitual puede convertirse en un lugar peligroso para los mayores, especialmente si padecen algún tipo de discapacidad o demencia.  Escaleras, duchas o muebles son posibles focos de peligro. No se trata de reformar toda la casa, pero sí adoptar algunas medidas para evitar accidentes y caídas.

En el salón:
El mobiliario no debe entorpecer el paso de personas por la estancia. Es preferible elegir muebles con bordes redondeados por si se produce una caída.

Las estanterías tienen que estar bien fijadas a la pared.

Los asientos con reposabrazos y respaldos altos son los más cómodos para personas mayores.

En el dormitorio:
Para que los mayores tengan un acceso fácil a su cama es conveniente no colocarla junto a la pared. En el caso de personas con un alta grado de dependencia se recomienda el uso de camas articuladas para poder cambiarlas de posición. En estos casos también se aconseja usar baldas para evitar caídas.

Los interruptores de la luz deben estar cerca de la cama.

Los armarios altos no son lo más apropiado ya que obligan a subirse a escaleras o sillas para poder coger la ropa.

Cocina:
Es recomendable instalar detectores de humos porque es habitual que los mayores dejen comida al fuego en la cocina y se olviden de apagarlo.

Para evitar quemaduras mientras se cocina son preferibles las cocinas de vitrocerámica.

La organización es básica. Los utensilios de uso cotidiano deben estar colocados en los muebles más accesibles. Además, es necesario que los armarios no sean demasiado altos y disponer de muebles que faciliten el traslado de platos, ollas o cubiertos, como mesas con ruedas.

Baño:
Es uno de los lugares más peligrosos de la vivienda. Las caídas en el baño son frecuentes, por lo que es aconsejable sustituir la bañera por un plato de ducha y colocar alfombrillas antideslizantes.

También se pueden instalar barras asideras dentro de la ducha o cerca del inodoro.

En caso de necesidades especiales existen diferentes productos en el mercado como sillas de baño, elevadores o duchas especiales que facilitan el aseo de los mayores.

Pasillos, escaleras y exterior:
Si la vivienda cuenta con pasillos largos se recomienda colocar barras para poder agarrarse. Deben evitarse los obstáculos y las alfombras. En el caso de escalares también son aconsejables las barandillas e instalar interruptores al inicio y final.

Al hacer la limpieza hay que prestar una atención especial a los productos que usamos y tener cuidado mientras el suelo esté mojado, ya que puede provocar caídas. Por eso, lo ideal es  que el suelo sea antideslizante y la superficie lisa. Cubrir el suelo con moqueta de pelo corto ayuda a reducir lesiones en caso de caída, aunque no es lo apropiado si la persona usa silla de  ruedas.

La vivienda debe tener una temperatura adecuada (la media está en 20 grados).  La calefacción y la instalación eléctrica hay que revisarlas periódicamente para evitar incendios o muertes por asfixia.

las enfermedades más comunes en personas mayores

Las enfermedades más habituales en la tercera edad

No se puede negar que las personas mayores son un grupo con un alto porcentaje de enfermedades. Sin embargo, una buena alimentación, ejercicio físico y vida social pueden retardar su aparición. También es importante realizar visitas periódicas a especialistas para detectarlas a tiempo. Le explicamos cuáles son las enfermedades más habituales en la tercera edad, cómo reconocerlas y actuar cuando aparecen.

 

Artrosis: Afecta más a las mujeres que a los hombres, aunque a partir de los 75 años prácticamente todo el mundo la sufre en alguna articulación. Consiste en una degeneración del cartílago articular por el paso de los años, que se traduce en dificultades de movilidad y dolor articular con los movimientos. A la edad hay que sumarle otros factores de riesgo, como la obesidad y falta de ejercicio. ¿Qué podemos hacer? una dieta equilibra y actividad física son fundamentales. Además, los inflamatorios no esteroideos, la infiltración de esteroides o los ejercicios de rehabilitación  ayudan a disminuir el dolor.

Artritis: Es la inflamación de una articulación y se presenta de diferentes formas, como dolor, limitación de movimientos, hinchazón o calor local. Se suele detectar después de los 40 años a través de radiografías.

Alzheimer: Es una enfermedad neurodegenerativa caracterizada por una pérdida progresiva de la memoria y otras capacidades. Se trata de la principal causa de demencia en mayores de 60 años. Se desconocen las causas, aunque sí intervienen factores genéticos. De momento el Alzheimer es incurable, pero existen tratamientos que reducen su grado de progresión y síntomas.

Es recomendable que una vez al año (a partir de los 60) se haga un análisis de sangre para medir el colesterol, azúcar y homocistenía y cada 6 meses tomarse la tensión arterial para comprobar que está en valores normales. Además, unos hábitos de vida saludable, como dieta equilibrada, ejercicio físico y mental (como hacer crucigramas, leer o escribir) ayudan a retrasar su aparición. 

Arterioesclorosis de las extremidades: Síndrome que se caracteriza por el depósito e infiltración de sustancias lipídicas en las paredes de algunas arterias. Esto provoca una disminución en el flujo sanguíneo que puede causar daño a los nervios y otros tejidos. La persona que la padece empieza a notar dolor de piernas, hormigueo en los pies estando en reposo, úlceras y, en los casos más graves, incluso gangrena.

Parkinson: Es una enfermedad neurodegenerativa que se produce en el cerebro por la pérdida de neuronas. El principal factor de riesgo es la edad aunque cada vez afecta a personas más jóvenes. No tiene cura pero unos tratamientos farmacológicos y psicológicos adecuados ayudan a mejorar la calidad de vida del paciente. También es fundamental una vida social activa.

Hipertrofia benigna de próstata: Se trata de un crecimiento excesivo en el tamaño de la próstata. Es común en los varones a partir de los 60 años. Suele provocar un síndrome miccional: mayor frecuencia de orinar, irritación y obstrucción, que pueden complicarse con infecciones urinarias, cálculos renales… Es aconsejable disminuir la ingesta de líquidos antes de acostarse y moderar el consumo de alcohol y cafeína.

Gripe: Enfermedad común que puede complicarse en el caso de los mayores. Por eso las Autoridades Sanitarias incluyen a los mayores de 65 años como grupo de riesgo y recomiendan que se vacunen cada año contra la gripe.

Osteoporosis: Patología que disminuye la cantidad de minerales en los huesos ya que pierden la capacidad de absorción, como por ejemplo, del calcio. Esto provoca el aumento de fracturas. Es más frecuente en las mujeres tras la menopausia debido a carencias hormonales, de calcio y vitaminas, por lo que se aconseja un aporte extra de calcio y realizar ejercicio antes de la menopausia como método de prevención.

Sordera y problemas visuales: Con el paso de los años se considera normal perder facultades auditivas y visuales. Una revisión anual ayuda a detectar posibles problemas que, con un tratamiento adecuado, puede retardar sus efectos. Los problemas de visión más comunes en la tercerea edad son la miopía, presbicia, cataratas, degeneración macular del ojo, glaucoma y tensión ocular.

Accidente cerebro-vascular (Ictus): Patología cerebro-vascular que se produce cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro se rompe o es obstruido por un coágulo u otra partícula, lo que provoca que el órgano se deteriore y no funcione. En caso de Ictus la persona afectada puede quedar total o parcialmente paralizada, perder facultades motoras y del habla o, incluso, fallecer. El principal factor de riesgo es la edad; de hecho, pasados los 55 años cada década vivida dobla el riesgo de padecer Ictus.

Presta atención si nota alguno de estos síntomas:

  • Pérdida brusca de fuerza en la cara, brazo, pierna o un lado del cuerpo
  • Pérdida súbita de visión
  • Alternación repentina del habla o dificultad para expresarse
  • Sensación de vértigo intenso, desequilibrio o caídas buras inexplicables
  • Dolor de cabeza repentino, intenso y sin causa aparente
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El sexo también es cosa de mayores

Si para muchos el sexo es un tema tabú,  la situación se complica cuando hablamos de personas mayores. Sin embargo, jubilarse laboralmente no tiene por qué ser sinónimo de hacerlo a nivel afectivo, ni sexual. Lógicamente las complicaciones generadas por el paso del tiempo y la falta de energía pueden afectar negativamente a nuestro ámbito sexual. Ámbito que con un poco de entusiasmo puede ser una nueva etapa para descubrir nuevas formas de erotismo y relaciones interpersonales. El placer no entiende de edades.

 ¿El sexo desaparece con la edad? Rotundamente no, ya que la sexualidad es algo más que el simple enfoque genital. Los cambios físicos que se producen con el paso del tiempo suelen afectar a la respuesta sexual y por tanto al tipo de relaciones. Sin embargo esto no significa que sean menos placenteras. Es importante entender que los mayores no son personas asexuales y sin sentimientos.

¿Puede el paso del tiempo afectar al sexo? Sí. Desde la Asociación Española para la Salud Sexual nos recuerdan que algunas complicaciones asociadas generalmente al envejecimiento como la artritis, las enfermedades cardíacas, la diabetes, el Parkinson o los efectos secundarios de algunos medicamentos pueden alterar la respuesta sexual. En consecuencia, algunas personas ven dinamitada su autoestima e imagen. Reconocer y adaptarse a los cambios físicos del organismo es vital, no solo para mejorar nuestras relaciones interpersonales, también para mejorar nuestra calidad de vida. La edad adulta puede ser una etapa para descubrir nuevas formas de sexualidad o relacionarse de una forma diferente con la pareja. ¿Posibles opciones? la lectura de relatos eróticos o vídeos.

Cambios físicos en los hombres: con el paso del tiempo y debido a que las patologías relacionadas con la próstata y la disfunción eréctil tienden a incrementarse, los hombres suelen ver afectadas algunas de sus funciones sexuales. Entra dentro de la normalidad y por eso, se recomienda que todos los varones empiecen a someterse a revisiones periódicas a partir de los 50 años.

Cambios físicos en las mujeres: A partir de los 55 años y con la llegada de la menopausia, la cantidad de estrógenos (hormona femenina) tiende a reducirse provocando algunas alteraciones en la zona genital. La vagina pierde elasticidad y la lubricación se reduce generando en algunos casos irritación o dolor genital que puede ser solventada con geles lubricantes. Igualmente, la estimulación previa contribuye positivamente aumentado la sensibilidad y mejorando la calidad de los orgasmos.

¡Olvídate de la edad y mejora tu vida sexual!
El primer paso para mejorar nuestra vida sexual, más allá de la edad, es dedicarle tiempo y atención. Debemos ser conscientes de nuestras posibilidades y limitaciones y acudir a un médico de cabecera o un especialista para que nos ayude en los casos en lo que nuestro cuerpo lo necesite. Es importante huir de la automedicación y ser conscientes de que combinar medicamentos sin la ayuda de un especialista puede derivar en riesgos serios y reales para nuestra salud.

Desde MásQueMayores te animamos a vivir tu vida con plenitud. Piense que una vida sexual activa mejora el ánimo y nuestra calidad de vida.

Qué debo comer después de los 65

¿Qué debo comer después de los 65?

¿Quieres ir menos al médico? Pues cuida mejor tu alimentación. Una dieta sana y equilibrada es importante a cualquier edad pero a partir de los 65 años suele descuidarse, lo que puede provocar la aparición o empeoramiento de muchas enfermedades. ¿Cuáles son los alimentos más aconsejables para los mayores, siempre y cuando no padezca ninguna patología? Ahora te lo contamos.

Carnes: Las carnes blancas son más aconsejables que las rojas. Por eso, cuando vayas al supermercado no olvides comprar algo de pavo o pollo (sin piel para disminuir la cantidad de grasa). Si optas por la ternera o cerdo selecciona piezas magras sin cartílagos ni grasas. Limita el consumo de embutidos y fiambre porque suelen tener más sal y grasa.

Pescado: Debe consumirse 3 o 4 veces por semana. La grasa del pescado es muy beneficiosa para la salud y protege frente a algunas enfermedades, como la trombosis.

Frutas y verduras: Procure tomarlas todos los días. Son alimentos muy ricos en fibras que ayudan a bajar el colesterol, mejorar la digestión y evitar el estreñimiento. Además, tienen elementos antioxidantes y previenen muchas enfermedades.

Leche y huevos: Toma tres raciones al día de leche, yogur o queso. Elije preferentemente queso fresco sin sal. Cuando no tengas apetito o no te apetezca comer más de un plato, incorpora a tus purés de verdura queso fresco bajo en grasa o leche líquida o en polvo para aumentar su valor nutritivo. Recuerda que el calcio también está presente en alimentos como el brócoli, espinacas,  perejil, gambas o sardinas.

Acompaña tus platos de carne o pescado, además de con verduras, con patatas, arroz o pasta. No renuncies el pan. Consume con menos frecuencia productos como galletas, pan de molde y repostería industrial.

La importancia de la hidratación: Acostúmbrate a beber cada dos horas aunque no tengas sed. También puedes tomar infusiones, zumos naturales, sopas o caldos. El agua es esencial para el buen funcionamiento de los riñones, evita la deshidratación, mantiene la temperatura corporal y ayuda a la digestión. Modera el consumo de café y alcóhol.

¿Puedo tomar sal? Sí, siempre que se haga de forma moderada y el médico no le haya dicho lo contrario. Esto no tiene por qué ser sinónimo de renunciar al sabor; especias como el tomillo, romero o laurel pueden ser el complemento ideal para darle sabor a la comida.

Planificar los menús de la semana contribuye a no repetir comidas ni abusar de algunos alimentos. Oblígate a hacer la compra a menudo: no sólo te ayudará a que no te caduquen los alimentos sino también a salir de casa, relacionarte con otras personas y hacer un poco de ejercicio. Si vives solo puedes darte pereza cocinar; posibles alternativas son preparar nuevas recetas o invitar a comer a familiares o amigos.

Recuerda que es importante no saltarse comidas y comer 4 o 5 veces al día.  Además, un poco de ejercicio físico y vida social son el complemento ideal de lo que comemos.

 

centros de día para mayores

Centros de día: guía práctica para hacer una buena elección

Ofrecen atención médica, servicio de comedor, actividades culturales e, incluso, peluquería. Los centros de día son una buena opción para aquellos mayores que quieren relacionarse, hacer amistades y tener una atención personalizada. Una alternativa además para aquellas familias que quieren tener más confianza en los cuidados que sus allegados reciben. 

¿Qué es un centro de día?
Son el servicio más parecido a una residencia para mayores en los que la persona pasa el día pero sin quedarse a dormir. Existen centros de día en locales independientes y residencias que también acogen a usuarios en régimen diurno. Su principal objetivo es promocionar el bienestar de las personas mayores y prestarles la atención que necesiten en su día a día.

¿Qué servicios ofrecen?
Depende del tipo de centro aunque la mayoría cuenta con:

  • Comedor
  • Atención médica
  • Atención psicológica
  • Actividades de terapia ocupacional
  • Actividades culturales, deportivas y de ocio
  • Rehabilitación
  • Prevención y promoción de la salud
  • Apoyo e información a las familias de los usuarios

Algunos centros disponen también de servicios como orientación jurídica, aulas de informática, peluquería o podología.

¿Qué debo tener en cuenta a la hora de elegir un centro de día?
Todos los centros de día autorizados disponen de un número de Registro de la Comunidad Autónoma correspondiente que debe estar expuesto de forma visible. Es recomendable visitar varios centros antes de decidirse y tener en cuenta aquellas necesidades específicas; es decir, si trata de una persona dependiente, con algún tipo de demencia o patología grave asegúrese que el centro dispone de la atención adecuada. Otro consejo es que el centro no esté muy lejos del domicilio ya que los viajes largos (en coche particular o transporte público) pueden resultar muy cansinos para el mayor.

¿Quién puede ir a un centro de día?
Lo habitual es que acojan a personas mayores de 60 años, así como a sus cónyuges o parejas de hecho.

¿Quién los gestiona?
Atendiendo a su titularidad jurídica pueden ser de tres tipos:

  • Públicos: Dependen de los ayuntamientos, Comunidades Autónomas o Gobierno central. En algunos casos la gestión se privatiza a través de una entidad sin ánimo de lucro o una empresa.
  • Privados con plazas concertadas: La titularidad corresponde a una entidad no lucrativa o mercantil pero una parte o la totalidad de sus plazas están concertadas con la Administración.
  • Centros privados: sin plazas concertadas.

¿Cuánto cuesta una plaza?
Depende del tipo de jornada, los servicios contratados y las propias necesidades del usuario. Se estima que el coste medio de los servicios está entre 800 y 900 euros al mes, aunque lo que paga realmente el usuario depende de más factores. Así, por ejemplo, si es un centro público se tendrá en cuenta sus ingresos y bienes, por lo que el desembolso suele ser mucho menor.

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Ejercicios de Fitball para todas las edades

 

El Fitball es una disciplina que nos ayudará a mejorar el rendimiento cardiovascular, ganar musculatura y controlar la postura corporal mientras caminamos o simplemente cuando estamos sentados. Hoy nos centramos en algunos ejercicios específicos que te pueden ayudar a formarte una idea más completa de esta divertida modalidad de deporte.

En primer lugar, cabe recordar que durante una sesión de Fitball trabajaremos distintas partes de nuestro cuerpo: abdominales, cintura, piernas, pecho, hombros, brazos y glúteos, entre otros.

Abdominales

  • Postura: tumbado boca arriba. Apega el trasero a la pelota y pasa por encima las piernas, de modo que estas formen un ángulo aproximado de 90 grados. Deberemos crear una especie de escalón entre pantorrillas y muslos. Procura que estén relajadas. Coloca las manos de manera que toquen las orejas.
  • Movimiento: Sin empujar ni forzar las cervicales intenta subir hasta la pelota y bajar de nuevo. No es necesario que el movimiento sea amplio. Si sufres de problemas en esta zona del cuello te recomendamos que prescindas de este ejercicio.

Cintura

  • Postura: siéntate encima de la pelota con las piernas abiertas. Levanta los brazos y junta las palmas.
  • Movimiento: estira hacia un lado y después hacia el otro, inclinándote. No desplaces la columna ni la cadera, sólo la cintura. También estarás trabajando los abdominales oblícuos.

Pecho

  • Postura: túmbate boca arriba encima de la pelota, de manera que quede debajo de tu espalda. Apoya bien lumbares, dorsales y cervicales. Procura que tus rodillas estén flexionadas en un ángulo de 90 grados.
  • Movimiento: utiliza unas mancuernas. Súbelas desde el suelo hacia arriba, en un desplazamiento recto. No te excedas con la amplitud. Intenta mantener la estabilidad y que los codos no superen la altura de los hombros.

Brazos

  • Postura: arrodillado y recostado sobre la pelota en la zona lateral de la cadera. Primero en un lado y luego en el contrario.
  • Movimiento: estira el brazo que no reposa sobre la pelota y que te ayuda a mantener el equilibrio, por encima de la cabeza. Gira esta en la misma dirección. Trata de alargar la punta de los dedos y estirar todo lo posible. Puedes añadir las piernas también. Repite el ejercicio en el lado contrario.

Glúteos y piernas

  • Postura: acostado mirando al techo. Las piernas, encima de la pelota bien estiradas.
  • Movimiento: alza la pelvis prestando atención a que ni la cabeza ni las dorsales se despeguen del suelo. Procura formar una línea con tu cuerpo. La forma circular de la pelota te permitirá repetir el ejercicio sin tirones, pues se desplazará delante y atrás de tus gemelos. Además, esta actividad te permitirá ganar equilibrio. Acuérdate de apretar las nalgas para fortalecer la musculatura de esa zona.

Estos ejercicios sugeridos, además, deben adecuarse en intensidad y repeticiones a cada persona. Asimismo, recuerda que el Fitball debe llevarse a cabo de manera controlada, liberando el estrés, prestando atención a la respiración y la postura, obviando las inercias y vigilando la velocidad. En definitiva: sintiendo nuestro cuerpo, una cuestión que aumentará nuestro disfrute cuando realicemos otras actividades.

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