¿Qué cuidados de higiene personal y nutrición necesita una persona con Alzheimer?

Hay que saber que una buena higiene del mayor enfermo es importante para encontrarse bien y mantener una buena imagen. También es necesario para prevenir complicaciones físicas (irritaciones, heridas, infecciones, úlceras), psicológicas (alteraciones de la autoestima, trastornos de conducta como agresividad, negación, etc.) y sociales (rechazo, disminución de la participación de actividades y aislamiento social).

cuidados

A las personas con demencia hay que animarlas a mantener la higiene y no perder el hábito diario. En las últimas fases de la enfermedad, será necesario supervisar o ayudar en lo que necesiten. Mantener las capacidades que poseen, haciéndoles sentir autónomos y seguros. El cuidado de la boca, especialmente, es de gran importancia por la función que desempeña en una correcta alimentación.

 

Pautas a seguir:

  • El baño o ducha debe ser una actividad placentera, teniendo especial cuidado con la temperatura del agua.
  • Siempre que sea posible deje que se lave, peine o afeite solo, proporcionándole el tiempo necesario.
  • Explique los pasos a seguir guiándole con ligera ayuda.
  • Realice el lavado del cabello lo último para evitar agitación.
  • Seque concienzudamente los pliegues, especialmente en pies y manos. Se requiere el cepillado de los dientes y de la lengua con un cepillo suave, después de cada comida y antes de ir a dormir.
  • En el caso de la dentadura postiza, debe limpiarse como mínimo una vez al día, con un cepillo de fibras duras y guardarla en un vaso de agua que se cambiará diariamente.

El mejor resumen que se puede hacer es que una buena higiene hace sentirse mejor, además de proporcionar una buena imagen.
 

Nutrición

Un adecuado aporte nutricional es importante para el mantenimiento de la salud y de la calidad de vida. En el enfermo con Alzheimer el aporte nutricional necesario puede verse alterado, perdiendo peso desde los primeros estadios y evolucionando a la malnutrición y desnutrición.

Los factores que influyen son:

  • Insuficiente ingesta: la depresión o ansiedad disminuye el apetito. Los trastornos de memoria y de juicio interfieren en la compra, almacenamiento y cocinado de la comida.
  • La propia enfermedad y el aumento de actividad física (vagabundeo) elevan el gasto energético.
  • Los trastornos de masticación y la deglución dificultan la toma de alimentos.

 

Pautas a seguir:

  • En las primeras fases se le debe hacer partícipe de la compra y elaboración de la comida. Esto le ayudará a mantener la actividad y estimular la memoria.
  • Debe intentar mantener el horario y el lugar de las comidas. El servicio de mesa será lo más sencillo posible, suprimiendo objetos que puedan confundirlo.
  • Cuando aparezcan problemas para manejar los cubiertos, se le dará de uno en uno y más tarde se le dejará comer con los dedos.
  • El ambiente debe ser tranquilo, sin estímulos externos como la televisión o la radio, para evitar que se distraiga.
  • No debe obligarle a comer por fuerza, utilice las estrategias de distracción con tono tranquilo y suave.
  • Una buena estrategia a la hora de comer es ponerse enfrente para que pueda imitar sus mismos actos.
  • En las fases avanzadas, cuando no sea capaz de masticar, lo más indicado es la alimentación triturada.
  • Cuando aparezcan atragantamientos, debe de mantener una dieta de textura uniforme, aportando líquidos en forma de gelatinas y sólidos triturados con espesantes (copos de puré de patata o espesantes comerciales).

Es muy importante vigilar el peso y la alimentación del enfermo, ya que las necesidades energéticas se incrementan con el progreso de la enfermedad.

 

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