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Pautas para el cuidador de enfermos de Alzheimer: cambios en la conducta psicomotora

Cuando hablamos de las pautas que los cuidadores de enfermos de Alzheimer deben seguir las dividimos en varios sectores: trastornos de sueño o alimentación, trastornos perceptivos, etc. Esta vez nos referiremos a los cambios en la conducta psicomotora.  

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Vagabundeo

En ocasiones, el mayor con Alzheimer permanece andando durante mucho tiempo sin rumbo fijo y sin motivo aparente. Resulta casi imposible que se siente, pues volverá a levantarse, yendo de un lado para otro. Este tipo de conducta puede ser un problema cuando se produce en lugares inadecuados o existe un riesgo de caída o de fuga.

  • Posibles causas:
    • Necesidad de realizar una actividad física.
    • Expresión de una sensación de malestar, dolor, hambre, sed…
    • Necesidad de acudir al aseo.
    • Por desorientación: el enfermo no recuerda dónde se encuentra, se siente confuso, es la búsqueda interminable de “algo”·
  • Síntomas:
    • Deambulación sin objetivo ninguno.
    • Deambulación errante.
    • Desorientación.
  • Pautas a seguir:
    • Entorno físico seguro, sin barreras arquitectónicas.
    • Facilitarles un ejercicio físico regular controlado. Puede acompañar a su familiar a dar paseos al aire libre o incluso realizar una sencilla tabla de gimnasia. Mantener una rutina activa, ya que es primordial que realicen todos los días las mismas actividades, a la misma hora y en los mismos lugares. Esto les proporcionará seguridad.
    • Proporcionar orientación frecuente. Utilizar señales de orientación (con letras o dibujos en las diferentes habitaciones de la casa).
    • Ejercicios de orientación a la realidad.
    • Cambios graduales.
    • Evitar cambios de domicilio.
    • Evitar viajes innecesarios.
    • Usar tarjetas con instrucciones.
    • Proteger el hogar con cerraduras y sistemas de seguridad. Usar brazaletes identificadores, por si llegara a perderse.
    • Presencia de la persona cuidadora.

Programe una actividad de paseo o de ejercicio diario y evite el riesgo de fugas con un sistema de seguridad en el hogar.

 

Agitación y agresividad

El enfermo con demencia puede volverse agresivo  con las personas más cercanas sin motivo aparente. Este comportamiento puede desencadenarse por:

  • Posibles causas:
    • Sentimientos de frustración o inutilidad al no poder realizar las actividades más básicas.
    • Dolor oculto.
    • Cambios en la rutina cotidiana.
    • Efectos de alguna medicación.
  • Síntomas:
    • Actividad física (golpes, patadas…).
    • Actividad verbal (insultos).
    • Actividad facial (gestos).
    • Gritos, discusiones.
  • Pautas a seguir:
    • Nunca gritarles o regañarles.
    • Intervenir pronto.
    • Prevenir las situaciones que desencadenan el problema.
    • Comunicación no verbal positiva: voz suave, de frente y sin posturas amenazantes.
    • Distracción: dirigir la atención del enfermo hacia otras cosas. Hablarle de cualquier tema de forma tranquila a fin de distraerle.
    • Prudencia con las contenciones físicas.
    • Explicarles las actividades que se van a hacer y darles tiempo.
    • Refuerzo positivo ante conductas aceptables.
    • Asegurar la seguridad de la persona en situación de dependencia y de la persona cuidadora.
    • Consultar con el médico, puede ser conveniente revisar la medicación.

No pierda la calma ni utilice la medicación como primera medida.

 

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Despertado

Pautas para el cuidador de enfermos de Alzheimer: trastornos de sueño, alimentación y sexualidad

Al hablar de las pautas para el cuidador de enfermos de Alzheimer, en el pasado hemos visto lo referente a trastornos perceptivos, así como las recomendaciones para enfrentarse a trastornos afectivos. Esta vez haremos hincapié en los trastornos del sueño, la alimentación, la sexualidad y otros.

Despertado

Trastornos del sueño:

Conseguir que la persona con demencia vaya a la cama y, además, duerma y no se mueva es tarea muy difícil. Es frecuente presentar síntomas de lo que se conoce como “inversión de la pauta del sueño”: están despiertos la mayor parte de la noche y duermen durante el día.

  • Síntomas:
    • Insomnio.
    • Agitación nocturna.
    • Somnolencia diurna.

 

  • Pautas a seguir:
    • Mantenga una actitud calmada, no se intranquilice con su familiar.
    • Organícele una actividad física durante el día.
    • Evite cabezadas diurnas o que dure más de 30 minutos.
    • Haga que siempre se vaya a la cama a la misma hora.
    • Prepare cena ligeras y evite el exceso de líquidos antes de ir a la cama, ya que podría aumentar su excitación.
    • El dormitorio debe ser silencioso y con luces tenues.
    • Evitar preocupaciones.

 

Trastornos de conducta alimentaria:

  • Síntomas:
    • Aumento o disminución del apetito.
    • Pérdida de peso y deterioración física.
    • Negación a comer.

 

  • Pautas a seguir:
    • Establecer horarios y simplificar el acto de comer.
    • Controlar el peso de la persona con demencia.
    • Esconder alimentos no permitidos.
    • Consultar con el médico.

 

Trastornos de la sexualidad:

  • Síntomas:
    • Disminución del interés sexual. Impotencia.
    • Desinhibición sexual. Exhibicionismo.

 

  • Pasos a seguir:
    • Mantener la calma.
    • Distracción.
    • Razonar.
    • Fomentar actividades sociales.
    • Uso de prendas de vestir que eviten ciertas conductas.
    • Dentro de lo posible, respetar el deseo sexual.
    • Consultar con el médico.

 

Otras conductas:

Comportamientos ruidosos:

  • Síntomas: llantos, gritos…
  • Pasos a seguir: actuar con calma, distracción. Relajación.

 

Conductas automáticas:

  • Síntomas: repetición de palabras y acciones.
  • Pautas a seguir: distracción.

 

Acusaciones falsas:

  • Síntomas: acusaciones falsas.
  • Pautas a seguir: verificar la acusación. No culpar a la persona con demencia.

 

Demandas excesivas:

  • Síntomas: exigencias elevadas.
  • Pautas a seguir: actuar con calma. Ignorar la exigencia.

 

Persecución:

  • Síntomas: seguir a la persona cuidadora a todas partes.
  • Pautas a seguir: ocuparlo en otras tareas. Adaptarlo a que la persona cuidadora no está siempre presente.

 

Comportamiento repetitivo: son actos involuntarios sin motivación aparente por parte del enfermo, consecuencia de un estado de intranquilidad o excitación (repiten preguntas, se frotan las manos, abren grifos, hacen ruidos sin finalidad aparente…).

  • Síntomas: acciones repetitivas sin finalidad.
  • Pautas a seguir:
    • Acérquese a su familiar con calma y háblele en tono pausado.
    • Presione la parte del cuerpo donde se manifiesta la agitación.
    • Intente distraerle, no le regañe, y algunas veces sólo funciona el que usted lo ignore.
    • Si el gesto que se repite es con las manos, aprovéchelo para doblar ropa, contar pinzas, utilizar un simple monedero.
    • Procure no dejarle solo, se debe supervisar la distancia.

 

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La musicoterapia: objetivos y funciones

Ya hemos visto en el pasado qué es la musicoterapia y cómo se utiliza en demencias, por lo que ahora hablaremos de los objetivos terapéuticos de esta terapia y de las funciones de la música en enfermos.

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Objetivos terapéuticos de la musicoterapia

El tratamiento farmacológico y las terapias no farmacológicas comparten los mismos objetivos en la intervención con personas con demencia (Tárraga, 2006):

  • Retrasar el deterioro.
  • Recuperar las funciones perdidas o mantener las preservadas.
  • Mejorar el control de los síntomas no cognitivos.
  • Conservar la autonomía en las actividades de la vida diaria.
  • Aumentar la calidad de vida.

La musicoterapia persigue estos objetivos generales, además de los específicos de cada caso, incidiendo en las distintas áreas: la cognitiva, la socioemocional, la conductual y la físico-motriz. Para ello, en el ámbito en el que se trabaja con Alzheimer existen diferentes programas destinados a fines concretos, tanto de musicoterapia propiamente dicha, como de intervenciones conjuntas con otras disciplinas (musicoterapia & danzaterapia; logopedia & musicoterapia, etc).

 

Funciones de la música

Según Hanne Mette Ridder (2003), la música puede cumplir diferentes funciones dependiendo de los objetivos que se persigan:

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Divide las funciones de la música en cuatro grandes categorías:

  • Cuando la música cumple una función evaluadora, cantar y tocar instrumentos son procedimientos que nos permiten observar las respuestas del usuario en la valoración.
  • En la función regulativa, los elementos musicales se usan para promover cambios en el comportamiento o estado de ánimo. Por ejemplo, una música tocada en los momentos de comida puede regular estados de agitación. Técnicas de musicoterapia activa y receptiva, siguiendo el principio de ISO definido por Ira Altschuler (1948) pueden hacer posible que el terapeuta “provoque” un cambio en el usuario.
  • El propósito de la función estimulante es que la persona se active en diferentes áreas. La música se utiliza para incitar o estimular respuestas, por ejemplo centrándose en las funciones del lenguaje, en habilidades cognitivas o en movimientos físicos, siguiendo la hipótesis “use it or lose it” (“úsalo o piérdelo”).
  • Por último, la música cumple una función comunicativa, la persona es considerada en su totalidad teniendo en cuenta sus emociones, identidad cultural, necesidades psicosociales e historia de vida.

 

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Pautas para el cuidador de enfermos de Alzheimer: trastornos perceptivos

Los cuidadores de enfermos de Alzheimer se enfrentan a diario a problemas derivados de la percepción especial que sufren las personas a las que cuidan. Entre los más destacados están los delirios, las alucinaciones y los errores de identificación.

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Delirios

Los delirios consisten en falsas ideas que no tienen evidencia en la realidad. Son frecuentes los delirios de perjuicio, en los que el enfermo cree que le roban o le quieren infringir algún daño.

  • Síntomas:
    • Sensación de prejuicio personal.
    • Sensación de infelicidad.
    • Sensación de abandono.
    • Delirio con personas fallecidas.
    • Delirio monosintomático.
  • Pautas a seguir:
    • Estar alerta ante cualquier indicio de delirio.
    • Escúchele para que se sienta atendido y no discuta la idea delirante.
    • Si tiene delirios de robo, preste atención a los lugares donde suele esconder las cosas.
    • Distraer y desviar la atención a temas reales y agradables.

Es importante hacer saber al enfermo que su cuidador se va a hacer cargo de los problemas y que comprobará que todo esté bien.

 

Alucinaciones

Los enfermos con alucinaciones ven, oyen y sienten cosas que no existen. Con frecuencia, éstas son de tipo visual.

  • Síntomas:
    • Percibir cosas que no existen en el mundo real por el canal visual, olfativo y/o táctil.
  • Posibles causas:
    • Trastornos sensoriales.
    • Efectos secundarios de una medicación.
    • Poca iluminación.
    • Un trastorno físico descompensado: deshidratación, infección, etc.
  • Pautas a seguir:
    • Mantener la calma. Tranquilícele, hablándole en un tono suave, diciéndole en todo momento quiénes somos, para que él se sienta confiado y seguro.
    • Acercarse lentamente a su campo visual.
    • Intente distraerle mostrándole algo que le guste.
    • No discutir la alucinación ya que para él es real.
    • Procurar darle un entorno tranquilo y seguro.
    • Realizar ejercicios agradables.
    • Dejarlas pasar. Si la alucinación no le causa angustia, ni entraña peligro, puede no ser necesario intervenir.
    • Consulte a su médico, pues será necesario revisar la medicación.

No se debe discutir con el enfermo ni negar lo que ve u oye ya que le hará sentirse más nervioso y / o frustrado.

 

Errores de identificación

  • Síntomas:
    • Interpretaciones erróneas de la realidad.
    • No reconocimiento de personas u objetos.
  • Pautas a seguir:
    • Descartar problemas perceptivos.
    • No polemizar.
    • Explicar la realidad.
    • No hablar de las personas con demencia en su presencia.
    • Comprobar si son delirios.

 

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Síntomas cognitivos de la enfermedad de Alzheimer: trastornos de comportamiento

Según los expertos, los principales síntomas psicológicos y de comportamiento aparecen desde el principio del desarrollo de la enfermedad y constituyen la principal fuente de sobrecarga para las personas cuidadoras. Para facilitarles el trabajo, el primer paso consiste en informarlos completa y adecuadamente y formarlos en la aplicación de estrategias diversas con la que poder afrontar y paliar las repercusiones de estos trastornos.

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La presencia de estas manifestaciones psicológicas y conductuales produce un gran impacto en la calidad de vida de la persona con demencia, añade más deterioro al que ya existe y, además, incrementa la sobrecarga emocional y conductual de los familiares y personas cuidadoras (tensión y agotamiento físico y mental).

Los síntomas del comportamiento en las demencias alteran el ritmo de la vida familiar. Es frecuente que la persona cuidadora pase noches sin dormir, que no controle los síntomas, que sienta frustración por considerar que nada de lo que hace es suficiente.

Factores desencadenantes:

  • Causas relacionadas con la salud y con el estado de ánimo (efectos de la medicación, dificultades sensoriales, enfermedad, deshidratación, estreñimiento, depresión, malestar físico, etc.).
  • Causas relacionadas con el entorno de la persona (un espacio grande, demasiada estimulación, falta de información o señales de orientación, poca estimulación, un entorno poco familiar).
  • Causas relacionadas con las tareas o actividades que realiza (tareas demasiado complicadas o demasiadas instrucciones no adecentadas).

 

Principios básicos para tratar los problemas conductuales y psicológicos en las demencias:

Estas alteraciones causan graves problemas en el núcleo familiar e inciden en la vida diaria de todos los miembros; en concreto, en la persona que se ocupa directamente del cuidado.

Principios básicos para la atención a las personas con demencia: (RichardCorney, 1995)

  • Dignificar y respetar: la dignidad de la persona, derecho humano fundamental, debe mantenerse ante todo.
  • Evitar enfrentamientos: las discusiones no tienen sentido cuando una persona tiene pérdidas de memoria y problemas de razonamiento.
  • Facilitar la independencia y promover la autonomía: hay que ayudar en el punto justo para proporcionarle seguridad y autonomía.
  • Minimizar el estrés: la supresión total del estrés es prácticamente imposible por las características de la enfermedad, pero hay que intentar reducirlo al máximo.
  • Adaptarse: aceptar las limitaciones de la persona en situación de dependencia y las reacciones propias.

Para evitar la aparición de algunos de estos síntomas es necesario establecer un ambiente físico sencillo (hay que simplificar la vida diaria, pero manteniendo los objetos personales y los recuerdos), estable (la rutina será el principio fundamental de cada tarea) y seguro.
Por otro lado, es importante que la persona cuidadora tenga una actitud positiva frente a la persona con demencia. Comprender la enfermedad y comprender a la persona que la padece constituyen el primer paso para mejorar la convivencia y reducir los problemas diarios.

De ahí la importancia de conocer los síntomas y saber responder ante ellos. Cuando la persona cuidadora se encuentra de frente con uno de estos trastornos es importante definirlo bien, analizarlo para poder intervenir adecuadamente y mejorar la situación. Ante un trastorno, debemos responder estas preguntas:

  • ¿Cuándo aparece el problema?
  • ¿Dónde aparece el problema?
  • ¿Qué sucede antes del problema?
  • ¿Cómo se desarrolla?
  • ¿Qué sucede después de la aparición del problema?

Una vez definido el problema, es importante implicar a todos los familiares en el tratamiento y pautas que han de seguir, respondiendo positivamente a actitudes adecuadas e ignorando, en la medida de lo posible, las anomalías.

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Pautas para el cuidador de un enfermo de Alzheimer: trastornos afectivos

En el trascurso de una demencia pueden aparecer trastornos de conducta que en ocasiones pueden hacer que la convivencia familiar resulte difícil y, a veces, incluso imposible.

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Conviene saber:

  • Estos comportamientos no se realizan de forma intencionada, sino que son consecuencia de la enfermedad (por cambios cerebrales) y, en ocasiones, por cambios ambientales (modificaciones de la rutina habitual).
  • Las técnicas de modificación o manejo de estos trastornos han de ser aplicadas de forma sistemática y de igual manera para todas las personas.

 

DEPRESIÓN

  • Síntomas:
    • Tristeza.
    • Llantos.
    • Ansiedad.
    • Miedo.
    • Apatía.
    • Desazón.
    • Pérdida de peso.
    • Ideas suicidas.
    • Sentimientos de culpa.
    • Inutilidad.
    • Ser una carga para los demás.
    • Labilidad emocional.
    • Desajustes motivacionales.
    • Quejas somáticas.

 

  • Pautas a seguir:
    • Escuchar y apoyar a la persona.
    • Formular actividades agradables, de relaciones y físicas.
    • Animar a tomar decisiones.
    • Establecer empatía.
    • Dar ánimo.
    • Valorar tratamiento farmacológico o psicológico.
    • Avisar al médico en el caso de que los síntomas empeoren.

 

APATÍA

Los enfermos con apatía presentan falta de interés por las actividades de la vida diaria y del cuidado personal, disminución en la respuesta emocional y en la iniciativa. Es importante diferenciar el enfermo apático de uno deprimido, ya que el manejo es bastante diferente.

  • Síntomas:
    • Falta de relaciones sociales.
    • Escaso interés por la familia y los amigos.
    • Ausencia de actividades lúdicas. Escasa reacción ante acontecimientos felices o desgraciados.
    • Inseguridad en sí mismo.

 

  • Pautas a seguir:
    • Conviene organizarle actividades que le resulten placenteras, ya que esto aumentará su estado de ánimo.
    • Hágales sentir útil dentro del entorno familiar.
    • Si el mayor enfermo no desea cooperar en algo es preferible no insistir. Distráigale y vuelva a intentarlo más tarde.
    • Fomente que realice algún ejercicio físico y anímele a relacionarse con otras personas.
    • En algún caso es conveniente utilizar el tratamiento medicamentoso. Consulte con su médico.
    • Reforzar positivamente. Animar.

 

ANSIEDAD

  • Síntomas:
    •  Cognitivos
      • Frustración.
      • Nerviosismo.
      • Intranquilidad.
      • Preocupación.
    • Conductuales:
      • Inquietud.
      • Hipercinesia.
      • Expresión facial.
    • Somáticos
      • Taquicardia.
      • Sudoración.
      • Cefaleas.
      • Dolores musculares.
  • Pautas a seguir:
    • Intentar descubrir la causa de la ansiedad.
    • Tratar de buscar razones para su situación.
    • Buscar alternativas a la situación.
    • Dialogar.
    • Asegurarse de que las horas de descanso son las necesarias.
    • Proporcionar seguridad.
    • Mantener, en la medida de lo posible, las rutinas.
    • Ejercicios de relajación.
    • Musicoterapia.

 

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Cuidados a la persona con Alzheimer: incontinencia y estreñimiento

La incontinencia es la pérdida del control de la orina. Aunque con el envejecimiento se puede afectar esta capacidad, nunca debe considerarse como algo normal en la edad avanzada. Se trata de un problema que produce gran malestar en el anciano con Alzheimer y en sus cuidadores y puede llevar al aislamiento por los sentimientos de vergüenza que provoca.

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El origen de la incontinencia puede ser por:

  • La infección del aparato urinario.
  • El aumento de la próstata que ocurre con la edad.
  • En estados de confusión aguda.
  • La toma de fármacos.
  • Los trastornos de la movilidad.

 

Pautas a seguir:

  • Habituar al enfermo a orinar al levantarse y antes de cada comida, antes de ir a dormir y a intervalos regulares durante el resto de día (cada 2-3 horas).
  • Asegurar un fácil acceso al baño, eliminando obstáculos que dificulten su desplazamiento.
  • Utilizar ropa fácil de quitar y poner.
  • Controlar la ingesta de líquidos antes de acostarse.
  • Mantener al anciano siempre seco y limpio. Puede utilizarse dispositivos como pañales y colectores.

La conducta del cuidador debe ser la de “saber afrontar el problema”: controlar la angustia que la incontinencia produce y establecer una rutina de eliminación.

 

El estreñimiento

El estreñimiento no es una enfermedad sino un trastorno digestivo que se traduce por una escasa o infrecuente evacuación de las heces. Casi todas las personas lo sufren de forma pasajera en algún momento de su vida.

Sus causas más frecuentes son:

  • Dieta inadecuada (escasa ingesta de frutas, verduras o legumbres) y toma insuficiente de líquidos.
  • La inmovilidad, es decir, la falta de ejercicio físico.
  • El efecto adverso de ciertos medicamentos (antiácidos, diuréticos, hierro, etc.).

 

Pautas a seguir:

  • Dar alimentos ricos en residuos vegetales, frutas, legumbres, frutos secos y cereales.
  • Forzar la ingesta de líquidos.
  • Aumentar y programar una actividad física.
  • En caso necesario poner enemas con regularidad o utilizar fármacos que ablanden las heces (consulte médico).

Aunque este trastorno no reviste gravedad, sí provoca malestar al anciano, por lo que es importante seguir las medidas recomendadas o bien consultar al médico.

 

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Cuidados a la persona con Alzheimer: la importancia de la autonomía

A medida que la enfermedad de Alzheimer progresa se va perdiendo la capacidad para realizar los actos más comunes de la vida diaria como son vestirse y arreglarse, alimentarse, bañarse y lavarse, o el uso del retrete. La premisa principal es que cuanto más tiempo utilicen sus capacidades básicas, más tiempo conservarán su calidad de vida.

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Vestirse y arreglarse:

La enfermedad hace que no se den cuenta de la necesidad de vestirse, arreglarse o les impide encontrar la ropa apropiada.

Pautas a seguir:

  • Necesitan orientación para ello: se pueden poner en los armarios dibujos que indiquen la ropa que hay y separarla por temporadas o fines.
  • Tendrán dificultades para ponerse la ropa y olvidarán los pasos a seguir: para ayudarles colocaremos la ropa en el orden en que deben ponérsela. Sustituiremos todo lo que no sepan abrocharse por velcros o cremalleras. Utilizarán zapatos cómodos que sean fáciles de poner y quitar (con cierre adhesivo).

 

Alimentación:

Hágale partícipe activamente en la alimentación y preparación de la comida, bajo la supervisión del cuidador, pues le servirá para estimular la memoria, el lenguaje y la actividad manual.

Pautas a seguir:

  • Mantener el horario de comidas y sentarlos siempre en el mismo lugar.
  • Invitarles a poner y quitar la mesa.
  • Darles los cubiertos de uno en uno.
  • Permitirles que coman con la mano cuando no sepan utilizar los cubiertos.
  • Partirles la comida en trozos pequeños y, si se atragantan, aplastarlos o triturarlos.
  • No mezclar sólidos y líquidos.
  • Utilizar para los líquidos gelatinas y espesantes.

 

Bañarse y lavarse:

En la actividad del baño e higiene personal es recomendable establecer una rutina de horarios y adaptar el baño.

Pautas a seguir:

  • Convertir el baño en una actividad relajante y lo más placentera posible.
  • Dar tiempo para prepararse y lavarse.
  • Respetar su intimidad.
  • Explicar cómo realizar esta actividad paso a paso.
  • Dejar siempre las cosas en el mismo lugar y no cambiar los colores o formas de los objetos utilizados.
  • No meterles prisa.

 

Uso del retrete:

La capacidad del uso del retrete disminuye con la progresión de la enfermedad.

Pautas a seguir:

  • Señalizaremos la puerta del baño con un distintivo fácil de reconocer (dibujo, luz, etc.).
  • La ropa debe ser fácil de quitar.
  • Interpretar sus gestos cuando tienen ganas de ir al WC (caminar en exceso, desabrocharse el pantalón, etc.)
  • Acompañarles y decirles en todo momento lo que deben hacer.
  • Establecer una rutina de micción y defecación; se les debe recordar que es hora de ir al baño.

 

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Cuidados a la persona con Alzheimer: la importancia del entorno

El entorno del enfermo de Alzheimer requiere que se hagan algunas modificaciones, pero sin cambios drásticos que puedan confundirle hasta el punto de que el medio deje de resultarle familiar.

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Con esas modificaciones se perseguirá:

  • Aumentar la comodidad e independencia.
  • Facilitar la realización de las actividades básicas de la vida diaria (vestido, aseo, baño, alimentación, etc.).
  • Aumentar la seguridad y prevenir accidentes (caídas, intoxicación, etc.).

 

Pautas generales:

  • Cada habitación deberá señalizarse con un dibujo apropiado o palabras reconocibles en mayúsculas (por ejemplo: baño con un dibujo del inodoro o la bañera).
  • Se cerrarán aquellas estancias en las que no se desee que entre o pueda resultar peligrosa (por ejemplo: la cocina).
  • El entorno debe ser sencillo, seguro y facilitar la autonomía.
  • Las adaptaciones deben de hacerse de forma gradual y acorde a las necesidades.
  • El baño es una de las estancias donde hay que realizar más adaptaciones para conseguir un lugar seguro y facilitar la autonomía. Para ello, podemos:
    • Sustituir la bañera por un plato de ducha y colocar un asiento y asideros, para evitar resbalones y caídas.
    • Quitar los pestillos o cerraduras: la puerta de salida no debe abrirse hacia adentro si no hay suficiente espacio en el interior.
    • Utilizar programadores de temperatura máxima de 37º para evitar quemaduras.
    • El suelo del baño debe ser antideslizante.
    • Guardar los productos de limpieza en un lugar seguro, sacándolo solo para la actividad del aseo.
    • Guardar los medicamentos en un armario bajo llave.
  • La cocina puede tratarse de uno de los lugares más peligrosos de la casa. Por eso, debemos guardar las siguientes precauciones:
    • Sustituir la cocina de gas o eléctrica por una vitrocerámica.
    • Utilizar vajilla y vasos irrompibles, de colores, para visualizarlos mejor y con manteles antideslizantes.
    • Guardar en un lugar seguro o bajo llave los utensilios punzantes o peligrosos (cuchillos, cerillas, tóxicos, etc.).
    • Situar aquellos utensilios de uso más frecuente en un lugar accesible y evitar el uso de taburetes o escaleras.
    • Señalizar mediante dibujos o palabras escritas el contenido de los armarios.
  • El dormitorio es uno de los lugares donde pueden ocurrir más caídas, por mala iluminación, barreras o traslados:
    • Poner una llave de luz cerca de la cama y, si es posible, colocar un piloto que permanezca encendido toda la noche.
    • Si por la noche se levanta al baño, deje la luz piloto y la del cuarto de baño encendido para que sepa el camino.
    • Señalizar mediante dibujos o palabras escritas el contenido de cajones (por ejemplo: calcetines, faldas, jerséis, etc.).
    • Quitar alfombras y retirar objetos como cables, etc. que puedan estorbar el paso.
    • Los espejos se taparán cuando se sientan confusos o asustados, pues él mismo no se reconocerá.
  • Los accesos y salidas son lugares peligrosos por la tendencia del mayor a la fuga e incluso por desconocimiento real del peligro que entraña, por lo cual tenemos que proceder a mantener unas medidas de seguridad:
    • Colocar cerrojos o verjas de protección en las ventanas.
    • Pintar la puerta de entrada a la vivienda del mismo color que las paredes o cubrirla con una cortina.
    • Asegurarse de que la puerta de salida siempre esté bien cerrada.

Los enfermos de Alzheimer son especialmente sensibles al clima existente a su alrededor. Un entorno adaptado facilita su autonomía y hace más agradable su vida y la de sus cuidadores.

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Así son las Terapias no Farmacológicas (TNF) desde el punto de vista del cuidador

A la hora de hablar de Terapias No Farmacológicas o TNF para demencias tipo Alzheimer hemos analizado qué son y las hemos descubierto desde el punto de vista del enfermo, por lo que ahora lo haremos desde el de los cuidadores.

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TNF orientadas al cuidador:

  • Apoyo al cuidador

Provisión de información relacionada con la demencia y sus causas, y de apoyo poco estructurado (vías para la descarga o refuerzo afectivo):

– Grupos de autoayuda.
– Dispositivos electrónicos para proveer información o establecer redes de cuidadores.

 

  • Educación y entrenamiento

Aprendizaje de técnicas de tipo cognitivo-conductual dirigidas a manejar el estrés derivado del papel de cuidador (resolución de problemas, reestructuración cognitiva).

 

  • Asesoramiento y gestión de casos

Se educa progresivamente al cuidador en la existencia y utilización de servicios sociales y sanitarios que puedan aliviar la carga.

 

  • Cuidados de respiro

Aplicación rutinaria de servicios dirigidos a aliviar la carga (ayuda en el domicilio, ingreso de respiro, centro de día, etc.) de forma no individualizada.

 

  • Intervención multi-componente

Combinación de alguna de las anteriores, ya sea de una forma “rígida” (asesoramiento y grupos de autoayuda) o individualizada según las características y necesidades del cuidador.

 

  • Intervenciones multi-componente para el paciente y el cuidador

Se suman o se integran intervenciones dirigidas al paciente y al cuidador, ya sea de una forma “rígida” (por ejemplo, educación del cuidador y estimulación cognitiva para el paciente) o de una forma individualizada, según las características y necesidades del paciente y del cuidador. Dentro de esta segunda modalidad destacan las intervenciones de asesoramiento en el domicilio, realizadas por terapeutas ocupaciones.

 

TNF orientadas al cuidador profesional:

  • Entrenamiento en los cuidados generales

Se educa al personal implicado en el cuidado directo de los pacientes (auxiliares, enfermeros, etc.) en la demencia, sus causas, y su tratamiento desde una perspectiva no farmacológica (comunicación con el paciente, manejo conductual, etc.). El entrenamiento se realiza mediante sesiones teóricas, talleres prácticos y supervisión en el trabajo.

  • Prevención de sujeciones físicas o químicas

Intervenciones basadas en los cuidados centrados en la persona, dirigidas a la búsqueda de alternativas dignas y seguras que permitan reducir las sujeciones físicas y el uso de neurolépticos y de fármacos sedantes.

 

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¿Qué cuidados de higiene personal y nutrición necesita una persona con Alzheimer?

Hay que saber que una buena higiene del mayor enfermo es importante para encontrarse bien y mantener una buena imagen. También es necesario para prevenir complicaciones físicas (irritaciones, heridas, infecciones, úlceras), psicológicas (alteraciones de la autoestima, trastornos de conducta como agresividad, negación, etc.) y sociales (rechazo, disminución de la participación de actividades y aislamiento social).

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A las personas con demencia hay que animarlas a mantener la higiene y no perder el hábito diario. En las últimas fases de la enfermedad, será necesario supervisar o ayudar en lo que necesiten. Mantener las capacidades que poseen, haciéndoles sentir autónomos y seguros. El cuidado de la boca, especialmente, es de gran importancia por la función que desempeña en una correcta alimentación.

 

Pautas a seguir:

  • El baño o ducha debe ser una actividad placentera, teniendo especial cuidado con la temperatura del agua.
  • Siempre que sea posible deje que se lave, peine o afeite solo, proporcionándole el tiempo necesario.
  • Explique los pasos a seguir guiándole con ligera ayuda.
  • Realice el lavado del cabello lo último para evitar agitación.
  • Seque concienzudamente los pliegues, especialmente en pies y manos. Se requiere el cepillado de los dientes y de la lengua con un cepillo suave, después de cada comida y antes de ir a dormir.
  • En el caso de la dentadura postiza, debe limpiarse como mínimo una vez al día, con un cepillo de fibras duras y guardarla en un vaso de agua que se cambiará diariamente.

El mejor resumen que se puede hacer es que una buena higiene hace sentirse mejor, además de proporcionar una buena imagen.
 

Nutrición

Un adecuado aporte nutricional es importante para el mantenimiento de la salud y de la calidad de vida. En el enfermo con Alzheimer el aporte nutricional necesario puede verse alterado, perdiendo peso desde los primeros estadios y evolucionando a la malnutrición y desnutrición.

Los factores que influyen son:

  • Insuficiente ingesta: la depresión o ansiedad disminuye el apetito. Los trastornos de memoria y de juicio interfieren en la compra, almacenamiento y cocinado de la comida.
  • La propia enfermedad y el aumento de actividad física (vagabundeo) elevan el gasto energético.
  • Los trastornos de masticación y la deglución dificultan la toma de alimentos.

 

Pautas a seguir:

  • En las primeras fases se le debe hacer partícipe de la compra y elaboración de la comida. Esto le ayudará a mantener la actividad y estimular la memoria.
  • Debe intentar mantener el horario y el lugar de las comidas. El servicio de mesa será lo más sencillo posible, suprimiendo objetos que puedan confundirlo.
  • Cuando aparezcan problemas para manejar los cubiertos, se le dará de uno en uno y más tarde se le dejará comer con los dedos.
  • El ambiente debe ser tranquilo, sin estímulos externos como la televisión o la radio, para evitar que se distraiga.
  • No debe obligarle a comer por fuerza, utilice las estrategias de distracción con tono tranquilo y suave.
  • Una buena estrategia a la hora de comer es ponerse enfrente para que pueda imitar sus mismos actos.
  • En las fases avanzadas, cuando no sea capaz de masticar, lo más indicado es la alimentación triturada.
  • Cuando aparezcan atragantamientos, debe de mantener una dieta de textura uniforme, aportando líquidos en forma de gelatinas y sólidos triturados con espesantes (copos de puré de patata o espesantes comerciales).

Es muy importante vigilar el peso y la alimentación del enfermo, ya que las necesidades energéticas se incrementan con el progreso de la enfermedad.

 

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Introducción a las terapias no farmacológicas (TNF) para demencias tipo Alzheimer

El concepto de terapias no farmacológicas (TNF) se viene utilizando desde hace varias décadas para referirse a intervenciones que, a través de agentes primarios no químicos, pretenden mejorar la calidad de vida de las personas sanas o enfermas. El campo potencial de las TNF es muy amplio, ya que abarca muchas patologías y técnicas de índole física, físico-química, psicosocial, motora y ambiental.

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La aproximación no farmacológica se ha practicado desde los orígenes de la medicina y es un pilar fundamental en el manejo de todas las enfermedades crónicas. Piénsese en el ejercicio físico como remedio para la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes. Y lo mismo ha ocurrido en las demencias. Cicerón, en su Tratado sobre la Vejez (siglo I A.C.) escribe que “no todos los ancianos se convierten en dementes, sino aquéllos que no mantienen el interés por las actividades físicas y mentales”.

Ya en nuestro tiempo, el aumento de la expectativa de vida ha provocado una explosión en la prevalencia de las demencias y un creciente interés, por parte de toda clase de profesionales, para ayudar a paliar sus efectos devastadores.

 

Terapias no farmacológicas y demencias

Las TNF comenzaron a aplicarse de forma sistemática en las demencias por parte de varios grupos de profesionales (terapeutas ocupacionales, psicólogos, fisioterapeutas, etc.) en un intento de paliar los efectos de estos procesos, a falta de tratamientos curativos. El primer estudio publicado aparece bajo el título de “Tratamiento experimental de la confusión senil persistente”. Hoy en día llamaríamos a dicha intervención terapia ocupacional completa, dirigida a mejorar las actividades sociales y domésticas (Cosin y otros, 1958). Poco después aparecieron las primeras comunicaciones acerca de los efectos beneficiosos de la orientación a la realidad, que hoy englobamos dentro del concepto más amplio de estimulación cognitiva (Taulbee y Folsom, 1966).

Desde entonces hasta hoy se han ido desarrollando otras intervenciones, que inicialmente se centraban en el paciente, por lo que el mayor abanico de intervenciones disponibles está precisamente en este campo. A partir de los años 80, el término “carga del cuidador”, procedente de la psiquiatría, comienza a aplicarse en las demencias y se desarrollan diversos programas de apoyo a los cuidadores familiares (Zarit et al., 1987).

El último grupo en ser considerado históricamente como diana de intervenciones no farmacológicas es el grupo de los cuidadores profesionales de las personas con demencia.

 

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Doce reglas de oro para mantener la autonomía diaria de las personas con Alzheimer

Mantener o readaptar las capacidades que tienen los enfermos de Alzheimer para funcionar con autonomía en la vida diaria contribuye a reforzar su autoestima y los lazos que les unen a su entorno.

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Éstas son las doce reglas de oro para mantener la autonomía de las personas con Alzheimer en la vida diaria:

  • Es bueno que los estimulemos a menudo con mensajes cortos, sencillos, claros y repetitivos. También podemos ayudar a hacer más comprensibles nuestros mensajes mediante gestos, tocándoles suavemente, hablándoles a la altura de los ojos y con un tono adecuado de voz.
  • Si es posible, es recomendable que las personas que los cuiden sean siempre las mismas.
  • Es preciso velar por su seguridad en todos los aspectos: evitar ir a lugares peligrosos, mantener fuera de su alcance los productos tóxicos y las medicinas, cerrar la llave de gas, cambiar la cerradura de la puerta, asegurarse de que las ventanas y los balcones no se abran del todo, eliminar todo lo que no sea imprescindible, siempre respetando las cosas representativas para el enfermo.
  • No conviene cambiar el estilo de vida que llevaban antes de la enfermedad: se trata más bien de hacerla más sencilla.
  • Es útil adaptar el entorno a sus necesidades: procurar una buena iluminación, eliminar los ruidos inútiles, no recargar las habitaciones de muebles ni de elementos decorativos, evitar que haya en ellas mucha gente al mismo tiempo…
  • Es conveniente agradecerles lo que hacen, no regañarlos ni exigirles lo que no pueden hacer, planificar la realización de actividades útiles, no sobrecargarlos y hacer pausas para descansar.
  • Es conveniente dejar a los enfermos todo el tiempo que necesiten para que hagan las cosas por sí mismos: animarlos si encuentran dificultades y, teniendo en cuenta que su ritmo es diferente, no precipitarnos nunca a solucionarles los problemas. Es preciso ayudarlos tan sólo en el caso de que no puedan resolver las situaciones por sí mismos.
  • Resulta adecuado mantener la rutina, el horario y el orden: es importante no cambiar nunca de lugar las cosas que utilizamos habitualmente.
  • Cuanto antes se establezca una rutina diaria, más fácil resultará que la sigan. Esto también les ayudará a reducir los períodos de ansiedad.
  • A fin de que el cuidador principal pueda descansar, se recomienda planificar ciertas actividades como, por ejemplo, ir de compras, salir a pasear, jugar o distraerse, con alguna persona cercana. El cuidador debe saber organizarse para cuidar al enfermo y también de sí mismo.
  • Es necesario vigilar la correcta adaptación de la dentadura, las gafas o el audífono, puesto que las deficiencias sensoriales pueden reducir la percepción de los estímulos.
  • Deben ir a menudo al médico de cabecera para que les controle la medicación y las enfermedades propias de las personas mayores.

 

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¿Cómo debería ser la actividad física de los enfermos de Alzheimer?

La estimulación cognitiva a través del deporte es una actividad grupal y/o individual que utiliza el ejercicio físico-deportivo “adaptado” como método o vía para estimular cognitivamente al paciente en fase leve y moderada de la enfermedad.

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¿Cuáles son los objetivos que persigue?

Los objetivos que se pretenden con esta intervención son de diferentes tipos:

  • A nivel físico: mantener y/o mejorar el tono muscular, la movilidad, la coordinación y el equilibrio.
  • A nivel cognitivo: estimular y mantener las capacidades cognitivas preservadas, como la orientación temporal-espacial, la atención, percepción auditiva y visual, lenguaje, memoria sensorial e inmediata, las praxias, sobre todo de tipo gestual.
  • A nivel psicológico: prevenir y/o disminuir trastornos psicológicos que pueden afectar al estado de ánimo o al comportamiento, así como minimizar el estrés.
  • A nivel funcional: fomentar y mantener la autonomía del paciente en las actividades básicas de su vida diaria, retrasando el ingreso en instituciones.
  • A nivel social: se fomenta la interacción con otros pacientes, con la posibilidad de crear nuevas redes sociales, evitando de este modo el aislamiento y la desconexión con su entorno.

En general, aportar nuevas actividades para contribuir a la calidad de vida del paciente.

 

¿Cuáles son los beneficios en los pacientes?

Se han observado una serie de beneficios de esta estimulación deportiva, como son:

  • Evitar el aislamiento y que el paciente desconecte de su entorno.
  • La extinción o disminución de las conductas disruptivas en los pacientes como la agresividad, el vagabundeo o la irritabilidad.
  • La mejora de su psicomotricidad y resistencia física, lo que se evidencia al caminar o dar paseos con su familiar y/o cuidador.
  • La mejora de su apetito y de la calidad del sueño o descanso nocturno.
  • Dado que estos pacientes experimentan por lo general inseguridad y hasta miedo en el agua (mar y ducha), se observa una mejoría en este sentido con la práctica del aquagym (ejercicios dentro de la piscina) con su monitor.

 

Ejemplo de una sesión

Partes que contiene una sesión-tipo:

  • A) Calentamiento general (10-15 minutos)

Ejercicios de respiración.

  • B) Calentamiento específico (10 minutos)

De los músculos en concreto relacionados con la actividad posterior a realizar (fundamentalmente miembros superiores e inferiores).

  • C) Parte central (40 minutos)

Desarrollo de ejercicios cognitivos: atención, secuencias, retención.

  • D) Vuelta a la calma y relajación (20 minutos)


A) Calentamiento general:

Durante los primeros minutos se realiza una serie de ejercicios para poner en marcha el organismo, como por ejemplo:

  • Carrera continua a ritmo suave (2 minutos aproximadamente).
  • A toque de silbato: cambio de posición (el primer componente de la fila pasa a ocupar el último lugar).
  • Desplazamiento de laterales, elevación de rodillas y saltos.

B) Calentamiento específico:

Se desarrolla en función de la actividad principal y ejercicios más concretos, como:

  • Cuello, miembros superiores e inferiores y tronco.

C) Parte central:

Se trabaja el objetivo específico de la sesión, según el plan anual pautado para el perfil del grupo en concreto. Se llevan a cabo varios ejercicios como ejercitar la coordinación dinámica, tanto óculo-manual (ojo-mano) como óculo-pédica (ojo-pie), sirviéndonos de pelotas como material de apoyo. También el esquema corporal.

Inicialmente realizamos los ejercicios de manera individual y con un grado de complejidad menor (una sola pelota). Posteriormente, la actividad se va complicando al utilizar manos y/o pies así como más de una pelota.

Más tarde, se lleva a cabo esta misma actividad por parejas y en grupo (círculo).

Por último, realizamos ejercicios de afirmación de la lateralidad del paciente; con ello estimulamos la orientación de su propio cuerpo como esquema corporal, esquema espacial y esquema temporal entre otros.

D) Vuelta a la calma y relajación:

Se realizan tareas que conduzcan a la adecuada recuperación tanto fisiológica como mental, a través de diferentes técnicas de relajación: estiramientos de los músculos implicados en la parte principal de la sesión, respiración y relajación en la colchoneta.

 

Si quieres trabajar en este campo,  consulta nuestro curso de Apoyo en la organización de intervenciones en el ámbito institucional.

(Fuente: Asociación Nacional del Alzheimer, Fundación López-Ibor y Duet-Sports)

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¿Qué es una demencia? Definición y clasificación

El término demencia deriva del latín demens, dementatus que significa “sin mente”. La demencia es definida por la Organización Mundial de la Salud como “un síndrome debido a una enfermedad del cerebro, generalmente de naturaleza crónica o progresiva, en la que hay déficit de múltiples funciones corticales superiores… que repercuten en la actividad cotidiana del enfermo”.

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Entre las funciones corticales superiores que el enfermo va perdiendo figuran la memoria, el entendimiento, el juicio, el habla, el cálculo, el pensamiento, la orientación, etc. No todas se deterioran simultáneamente, sino que es un proceso continuo en el que cada vez se percibe mayor número de funciones afectadas y con progresivo mayor deterioro, siendo generalmente la memoria la primera observación de alteración que percibe el enfermo o sus parientes más próximos.

 

Clasificación de las demencias

Las demencias se pueden clasificar en función de distintos sistemas atendiendo a:

  • La edad de inicio.
  • La causa o etiología.
  • Los signos neurológicos acompañantes.
  • Si son o no tratables.

 

Todas las demencias pueden agruparse en dos capítulos de importancia clínico-terapéutica fundamental:

  • Las demencias irreversibles (o no tratables), como las de las enfermedades neurodegenerativas de Alzheimer, de Parkinson o de Huntington.
  • Las demencias reversibles (o tratables), como la hidrocefalia normotensiva, la neurosífilis y las demencias metabólicas o tóxicas.

 

Hay que hacer constar que prácticamente todas las demencias son potencialmente reversibles, aunque en caso de no ser tratadas en el momento oportuno pasan a ser demencias irreversibles ya que el deterioro cerebral no puede ser corregido por los mecanismos de reparación neuronal.

Tanto las demencias reversibles como irreversibles pueden tener su mayor posibilidad de eliminación con tratamientos preventivos. En algunos casos, como en el Alzheimer, todavía no existe una posibilidad real en este sentido, pero en otros casos, como en las enfermedades cardiovascualres, la posibilidad de eliminar el riesgo es prácticamente total. Por ello es tan importante el diagnóstico precoz de las demencias para prevenir los deterioros que harían irreversibles el proceso de destrucción de las funciones cerebrales.

 

¿Te interesa trabajar con personas mayores? Tenemos un curso dirigido a aquéllos que quieren desarrollar su carrera profesional en la atención sociosanitaria de mayores y dependientes, especializándose en aspectos relacionados con la atención y apoyo psicosocial domiciliarios.

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¿Qué fases pasa un enfermo de Alzheimer desde que es diagnosticado?

Las necesidades del enfermo de Alzheimer van cambiando a medida que avanza la enfermedad y cada fase de ella requiere de una respuesta determinada. La evolución de la enfermedad es variable y heterogénea en cada paciente. En general, se establecen tres estadios o fases: leve, moderada y grave.

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Fase leve

Los pacientes todavía pueden seguir realizando muchas cosas, unas sin ayuda y otras con supervisión. Cobran relevancia en este estadio los aspectos psicológicos, siendo necesaria la intervención profesional. Esta fase se caracteriza por los síntomas siguientes:

  • Presentar desorientación temporal y espacial, lo que puede hacer que el enfermo se pierda.
  • El enfermo olvida nombres de personas conocidas y que ve habitualmente.
  • Sufre un empobrecimiento de la riqueza expresiva, así como lentitud en las respuestas y dificultad para llamar a las cosas por su nombre (aparecen las disnomias y anomias).
  • Falta de iniciativa, depresión acompañada de ansiedad ante los déficits que empieza a experimentar en su vida cotidiana.
  • Dificultad importante para el manejo del dinero o la realización de gestiones.
  • Pequeños cambios en el estado de ánimo y personalidad.

 

Fase moderada

Aparece inquietud psicomotora; los déficits iniciales se agudizan y el enfermo, limitado por el avance de la enfermedad, ya no puede realizar muchas de las actividades de su vida cotidiana.

Presenta además:

  • Dificultad para reconocer personas, objetos y lugares. Se incrementan notablemente la pérdida de la memoria y la confusión, por lo que los pacientes tienen dificultad para reconocer a sus familiares y amigos.
  • Acentuación del empobrecimiento expresivo con lenguaje más perseverante y repetitivo; la repetición de palabras se hace frecuente.
  • En esta fase suele aparecer la tríada de afasia, agnosia y apraxia de carácter moderado. La apraxia provoca que los enfermos no puedan vestirse solos.
  • Déficit importante en la comprensión y razonamiento, tanto en material simple como complejo.
  • Alteraciones del comportamiento: por ejemplo, pueden aparecer altibajos emocionales, agresividad, vagabundeo por la casa, impulsividad, delirio y paranoia.

 

Fase avanzada

La demencia alcanza un grado de severidad significativo por degeneración en áreas de asociación de los dos hemisferios.

  • Cuadros de afasia global y mutismo, que provocan que ya no se pueda comunicar.
  • Rigidez muscular, provocando la inmovilidad parcial o total.
  • Alteraciones de la deglución que les producen múltiples problemas nutricionales y respiratorios.
  • Necesidad de asistencia familiar y profesional.

 

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¿Qué es el Alzheimer? Definición y características de esta demencia

La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia. Es una patología neurológica, degenerativa e irreversible que no causa la muerte, pero produce un deterioro global progresivo de las capacidades de la persona que la padece.

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Hasta el día de hoy se desconocen las causas; por lo tanto, no se puede hablar de prevención. Lo que sí se sabe es que la proteína beta amiloide se produce en forma de cascada, formando placas y ovillos neurofribilares en el cerebro, que son lo más característico de la enfermedad.

El resultado es la pérdida progresiva de las conexiones entre neuronas, las cuales también pierden su habilidad de funcionar y comunicarse entre sí y, finalmente, mueren en el cerebro.

Hoy en día no es posible realizar una biopsia o estudio histopatológico cerebral debido a las secuelas que pueden producirse en el paciente; por otro lado, tampoco existen marcadores fiables, sensibles y accesibles para el diagnóstico. Por lo tanto, éste se apoya en la historia clínica y en una cuidadosa exploración neuropsicológica del paciente. De ahí que los términos que se utilizan en el diagnóstico sean del tipo “posible o probable demencia tipo Alzheimer”.


¿Cómo podemos sospechar que estamos frente a un posible Alzheimer?

La enfermedad se instala varios años antes de que aparezcan los síntomas. El propio enfermo y sobre todo la familia son quienes se dan cuenta de que algo no marcha bien. Pueden surgir síntomas de alerta como los siguientes:

  • Si el paciente está laboralmente activo, tiene la sensación de no controlar su trabajo habitual; es decir, se inicia el proceso de desaprender cosas que antes sí sabía. El paciente se preocupa pero raramente lo expresa, siendo lo más frecuente que niegue sus dificultades y aparente llevar una vida normal; esto puede producirle inseguridad y ansiedad creciente.
  • Si la persona conduce se aprecia un comportamiento deficiente al volante. Por ejemplo, desorientación en rutas cotidianas o dudas en las salidas de la autopista; incluso puede quedarse en blanco en un itinerario que sigue todos los días, de lo que se derivarán rozaduras y multas. Puede también saltarse los semáforos, porque le cuesta conducir y fijarse a la vez en otras cosas. Presenta igualmente desorientación temporal y espacial, lo que hace que pueda perderse incluso dentro de su propio barrio.
  • Todos tenemos olvidos, pero pueden resultar significativos si ocurre que estos fallos de memoria interfieran en su vida diaria, ya sea en casa, fuera de ella o en el trabajo.
  • En esta enfermedad lo más común es la falta de memoria inmediata, pero no siempre es esto lo más llamativo. También pueden aparecer precozmente alteraciones del estado de ánimo (pérdida de iniciativa, apatía, depresión) sin razón justificada, así como cambios en la personalidad o en el carácter (por ejemplo, sospechas de que alguien le roba).
  • Asimismo, en la fase muy incipiente se evidencia un empobrecimiento del lenguaje habitual y en la escritura confunden las letras.
  • Sea cual sea la actividad de la persona, se aprecia dificultad para realizar tareas habituales.

 

¿Cómo repercute a quien la padece?

Se sabe que el daño o enfermedad se instala años antes de que sea realmente evidente. La persona experimenta una pérdida progresiva de su capacidad cognitiva e intelectual, funcional y conductual con alteración de la personalidad y el estado de ánimo. Al principio necesita supervisión para que pueda realizar algunas actividades, iniciándose así una escala descendente mediante la cual irá perdiendo progresivamente su autonomía y necesitando de un cuidador para su supervivencia. Por lo tanto el cuidador es una pieza clave en esta enfermedad (aquí puedes formarte gracias al curso de Atención y Apoyo Psicosocial Domiciliario).

 

¿Cómo evoluciona esta enfermedad?

Las necesidades del enfermo van cambiando a medida que avanza la enfermedad y cada fase de ella requiere de una respuesta determinada. La evolución de la enfermedad es variable y heterogénea en cada paciente. En general, se establecen tres estadios o fases:

  • Fase leve

Los pacientes todavía pueden seguir realizando muchas actividades, unas sin ayuda y otras con supervisión. Cobran relevancia en este estadio los aspectos psicológicos, siendo necesaria la intervención profesional.

  • Fase moderada

Aparece inquietud psicomotora; los déficits iniciales se agudizan y el enfermo, limitado por el avance de la enfermedad, ya no puede realizar muchas de las tareas de su vida cotidiana.

  • Fase avanzada

La demencia alcanza un grado de severidad significativo por degeneración en áreas de asociación de los dos hemisferios.

Mascotas para personas mayores

Mascotas contra la soledad, el sedentarismo o el estrés

Vivir solas es una gran losa para muchas personas mayores. Esa falta de compañía puede suplirse con una mascota. Desde masquemayores.com hoy te hablamos de los beneficios de tener un perro o un gato. Si no dispones del espacio adecuado hay alternativas.

 

Mascotas. Foto de Rufino Uribe vía Flickr

¿Estás pensando en compartir tu día a día con una mascota? ¿Dudas de si será una buena decisión? ¿Tienes un abuelo que vive solo y te gustaría regalársela? Estos son algunos de los aspectos positivos:

  • Ayudan a hacer ejercicio:  Especialmente si se trata de perros hay que sacarlos a pasear, lo que contribuye a tener una vida menos sedentaria.
  • Ayudan a sentirse útiles: A los animales hay que cuidarlos, darles de comer, lavarlos… requieren de una atención con la que sus dueños sienten que aún son capaces de realizar cosas. 
  • Ayudan a orientarse y tener una rutina: Normalmente a las mascotas se les da de comer a una misma hora. Esto facilita mantener una rutina, orientarse sobre la hora del día y recordarse a uno mismo que también necesita comer. 
  • Ayudan a socializarse: Los dueños de perros suelen hablar con otros que también los tienen cuando los sacan a pasear. 
  • Ayudan a mantener el buen humor y reducir el estrés:  Está claro que los animales dan cariño, por lo que contribuyen a ser más optimistas,  estar de mejor humor, tener menos estrés y menos sensación de soledad.

¿Qué animal elegir?

Hay que tener en cuenta las condiciones personales. Y en esto entran en juego tanto las limitaciones físicas como de habitabilidad. Por ejemplo, si vivimos en un piso muy pequeño es más aconsejable un gato que un perro. También puedes optar por animales que necesitan menos espacio, como peces o pájaros.

Si no dispones de espacio o tiempo para tener una mascota en casa no te preocupes. En la mayoría de protectoras de animales tienen la opción de poder colaborar con ellas en su cuidado (sacarlas a pasear, darles la comida, comprársela, acogerlos temporalmente…). Acércate y pregunta.

¿Sabías que en algunas residencias de mayores también se están usando perros para tratar a personas con alzheimer u otras demencias? Los canes ayudan en las  terapias de estimulación cognitiva para mejorar la atención,  memoria, lenguaje, psicomotricidad, aspectos emocionales…

 

10 Síntomas para poder detectar el inicio del Alzheimer

Detectar que una persona tiene Alzheimer no es fácil. Es una enfermedad progresiva por lo que es complicado determinar el momento exacto en el que empezó. Desde la Fundación Alzheimer España nos señalan los 10 primeros síntomas. ¡Toma nota!

1-Pérdida de memoria. Olvidos de hechos cotidianos y recientes: una cita en la peluquería, no acordarse de quién llamó ayer por teléfono, lo que comimos al mediodía…

2-Repetición de preguntas pese a recibir respuestas. “¿Qué hora es, qué hora es?”, “¿Cuándo viene mi hijo, cuándo viene mi hijo…?”.

3-Colocación de cosas en lugares inapropiados. Las gafas dentro de los zapatos, las llaves en la nevera…

4-Dificultad para recordar el nombre de objetos usuales. “Pásame el …. ¡no me acuerdo cómo se llama!”.

5-Dificultades para realizar gestos simples y familiares.  No es capaz de abrir la puerta con llaves, se equivoca al meter las marchas del coche.

6-Pérdida del sentido de la orientación respeto al tiempo y/o al lugar. “¿Dónde estoy?” (cuando está en casa). Perderse cuando va a la tienda en la que compra todos los días.

7-Pérdida de interés por las actividades con las que antes disfrutaba. Dejar de leer el periódico, de calcetar, de ir a jugar la partida con los amigos…

8- Dificultades para hacer tareas fáciles y sencillas. No es capaz de hacer una llamada por teléfono, por ejemplo.

9-Cambios bruscos de humor. Se pone de muy mal humor sin razón alguna, irritable, sensible…

10- Dificultad para manejar objetos cotidianos. No sabe cómo peinarse o cómo usar los cubiertos.

No todos los síntomas aparecen conjuntamente. Además, la pérdida de memoria no tiene por qué ser sinónimo de que está empezando la enfermedad. Desde la Fundación Alzheimer España nos recuerdan que no es papel de los familiares el diagnóstico, sino responsabilidad del especialista. Sin embargo, juegan un papel fundamental en la realización de un diagnóstico en la fase precoz de la enfermedad. La observación de los actos cotidianos es primordial.

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¿Es posible anticiparse al Alzheimer? Una prueba de sangre podría ser la clave

Predecir si una persona va a padecer Alzheimer es todo un reto para los científicos. Investigadores ingleses han desarrollado una prueba de sangre que puede pronosticar –con un 87% de exactitud- si una persona tendrá la enfermedad en el plazo de un año. 

Expertos de la Universidad inglesa de Oxford y el Kings College de Londres han obtenido un importante avance en el diagnóstico del Alzheimer. Después de 10 años de investigación han logrado identificar 10 proteínas en la sangre que ayudan a predecir, con un 87% de precisión, la aparición de la enfermedad.

El estudio, publicado en la revista “Alzhéimer & Dementia”, sienta las bases para elaborar fármacos que ayuden a tratar esta patología con anticipación. Este es uno de los principales problemas actuales a la hora de abordar la enfermedad; el Alzheimer comienza a afectar al cerebro años antes de que aparezcan los primeros síntomas,  por lo que los fármacos probados hasta ahora suelen fracasar porque los pacientes cuando empiezan a tomarlos ya tienen el cerebro afectado. Aunque pasarán años antes de que la prueba de sangre esté disponible para la población abre una puerta a la elaboración de tratamientos realmente eficaces y que se adelanten a la enfermedad.

En la investigación participaron más de mil personas, de las cuales 476 padecían Alzheimer, 220 deterioro cognitivo leve y 452 estaban sanas. A todos se les analizaron 26 proteínas. ¿Los resultados? Los científicos comprobaron que 16 de ellas estaban muy ligadas a la contracción del cerebro y, concretamente, 10 eran capaces de predecir si las personas con deterioro cognitivo leve podrían desarrollar en un año Alzheimer.  A juicio de los expertos esta investigación puede servir para, en un futuro, seleccionar con más precisión a los pacientes para los ensayos clínicos de tratamientos para detener la progresión de esta patología.

La Asociación Internacional de la enfermedad del Alzheimer (ADI) calcula que a nivel mundial hay 44 millones de personas con Alzheimer. Las estimaciones apuntan a que en 2050 la cifra podría aumentar hasta los 135 millones.